Los otros Pedro Sánchez

Iago García
IAGO GARCÍA LA VOZ

ESPAÑA

El presidente Pedro Sánchez sacándose un selfi en un mitin durante la campaña de las elecciones al parlamento vasco este mes de abril
El presidente Pedro Sánchez sacándose un selfi en un mitin durante la campaña de las elecciones al parlamento vasco este mes de abril Vincent West | REUTERS

Presidentes y primeras ministras de diferentes países han renunciado a sus cargos en condiciones similares a las del líder socialista. Después de «parar y reflexionar», el lunes Sánchez anunciará su decisión

26 abr 2024 . Actualizado a las 17:56 h.

La lista de líderes políticos que han renunciado a su cargo precipitadamente y no necesariamente por no ser escogidos en procesos electorales es extensa. El designio de las urnas los aupó en su día al poder. Y el poder conlleva gran responsabilidad, estrés e, incluso, tentaciones espurias. En muchas ocasiones no hace falta ser acusado directamente de corrupción para abandonar el cargo, es suficiente con que estén salpicados colaboradores próximos, como ocurrió recientemente en Portugal con António Costa. A veces es la pareja, quien se enriquece metiendo mano en las arcas del partido, la que provoca la renuncia, como en el caso de la escocesa Nicola Sturgeon. Y en otras ocasiones simplemente es el cansancio derivado de ser el máximo representante de un país el que provoca, como fue el caso de la neozelandesa Jacinda Ardern, el que lleva a apartarse bajo el pretexto de «no me queda energía». Repasamos, una a una, las renuncias de líderes políticos más sonadas de los últimos tiempos.

Adolfo Suárez, presidente del Gobierno, 1981

Este hijo de coruñés pasó a la historia por ser el presidente durante cuyo mandato se aprobó la Constitución Española de 1978. Figura clave de la Transición, tras su reelección en los comicios de 1979 vivió sus momentos más convulsos al frente del Gobierno. Aunque en 1980 fracasa una moción de censura contra él impulsada por el PSOE de Felipe González, presenta su dimisión en enero de 1981, tanto como presidente del Ejecutivo como de su partido. «Yo no quiero que el sistema democrático de convivencia sea, una vez más, un paréntesis en la historia de España», dijo en un mensaje televisado que duró casi diez minutos. Por aquel entonces no se explayó sobre los motivos concretos de su renuncia, que pudieron deberse a presiones de los militares (de hecho el golpe de Estado fallido del 23-F fue apenas un mes después de esa fecha durante la investidura de su sucesor, Calvo-Sotelo). Ciertos historiadores señalan también la falta de apoyo tanto de la Casa Real como de miembros de su partido, UCD, que ingresaban paulatinamente en Alianza Popular dejándolo cada vez más solo.  

António Costa, primer ministro de Portugal, 2023

El ejemplo del país vecino es muy reciente y guarda ciertas similitudes a lo que le ocurre al gobierno español actualmente con el caso Koldo. Miembro del partido socialista (PS), fue alcalde de la capital, Lisboa, entre 2007 y 2015. Ese último año es nombrado primer ministro, cargo en el que se mantiene hasta el pasado mes de noviembre. Dimite después de que la fiscalía lusa abriera una investigación contra miembros de su gabinete, a los que acusaba de corrupción, prevaricación y tráfico de influencias. «La dignidad del cargo es incompatible con la apertura de una investigación. Mi obligación es también preservar la dignidad de las instituciones democráticas», detalló en su adiós. Las acusaciones se han difuminado con el paso del tiempo, hasta el punto de llegar a señalar el Tribunal de Apelación de Lisboa que los hechos «no son, por sí solos, integradores de ningún tipo de delito».

Nicola Sturgeon, ministra principal de Escocia, 2023

Otra líder europea ha visto en los últimos meses truncada su carrera política. Sturgeon, la primera mujer escocesa en ser líder del Partido Nacional y ministra principal del país, se vio salpicada por un escándalo que afectó a su pareja. En el poder desde 2014, en febrero del año pasado el rostro del independentismo escocés dimitía. Lo hacía para que su partido buscase una «cara nueva» después de que fracasasen sus intenciones de convocar un nuevo referéndum independentista y de la tramitación de una ley trans que rechazaron miembros de su propia formación. Sin embargo, el pasado junio, fue detenida a raíz de una investigación sobre las finanzas de su partido junto con su marido, Peter Murrell. Está bajo lupa un gasto irregular de 600.000 euros en diferentes campañas proinpendentistas realizadas por su partido

Leo Varadkar, primer ministro irlandés, 2024

Hace un mes el líder irlandés Leo Varadkar, al frente de un gobierno de coalición, anunciaba su marcha aunando motivaciones tanto «personales como políticas». Las políticas, basadas en derrotas parlamentarias al no conseguir la aprobación para llevar a cabo dos referéndums. Uno para modificar partes de la Constitución y otro encaminado a modernizar el concepto de familia adaptándolo a nuevas perspectivas de género. El conservador militante del partido democristiano Fine Gael dejó su formación tras un «examen de conciencia» alegando que otro estaría en «mejores condiciones» para resultar elegido: «no me siento la mejor persona para ese cometido».   

Jacinta Ardern, primera ministra de Nueva Zelanda, 2023

En enero del pasado año Jacinda Ardern convocó a los medios para una renuncia que consumaría un mes después. «Soy humana, los políticos somos humanos. Lo damos todo, todo el tiempo que podemos. Y entonces llega la hora. Para mí, ha llegado la hora», dijo a sus 42 años y a ocho meses de las elecciones generales en Nueva Zelanda. El desgaste propio de una responsabilidad presidencial hacía mella en su ánimo: «Ya no tengo suficiente energía para desarrollar el cargo como es debido». El anuncio sorprendió al país y a su partido, el laborista, después de que en octubre de 2020 la política arrasase en las urnas consiguiendo la primera mayoría absoluta en Nueva Zelanda desde 1996 por una gran gestión de la pandemia. Sin embargo, el galopante aumento de la inflación y el coste de la vida habían mermado su popularidad, cuestiones que obvió. Argumentó que quería centrarse en su hija Neve y contraer al fin matrimonio con su prometido. No era la primera vez que demostraba que la familia para ella era lo primero. Al igual que hiciera la santiaguesa Carolina Bescansa en el Congreso, la neozelandesa llevó a la sede de la ONU a su bebé durante una Asamblea General del organismo internacional.

Sanna Marin, primera ministra de Finlandia, 2023

La candidata a ser reelegida primera ministra en las urnas finlandesas el pasado abril y presidenta del Partido Socialdemócrata, Sanna Marin, cosechaba más escaños que en 2019 en los comicios, 43 frente a 40. Un resultado que, sin embargo, impedía reeditar la coalición gubernamental que encabezaba en favor de un gobierno de derechas. Una victoria contaminada por la campaña mediática de acoso que sufrió desde que en la pandemia se difundiese un vídeo, grabado en una fiesta privada en la residencia oficial, donde se veía a la joven líder, que entonces tenía 34 años, bailando. Aunque entonces dio explicaciones y se justificó con un «soy humana, en medio de estos tiempos oscuros yo también extraño a veces la alegría, la diversión y la luz», no poder seguir gobernando la llevó finalmente a renunciar a la vida política. Actualmente trabaja como consejera estratégica para el Tony Blair Institute for Global Change, fundado por el ex primer ministro británico.      

Además de la política real, el ejemplo de la ficción: Frank Underwood

Las series audiovisuales sobre política han brotado en diferentes plataformas durante los últimos años. La estadounidense El ala oeste de la Casa Blanca, la danesa Borgen o Vota Juan, producción española de carácter más cómico que dramático. Pero sin duda, si hay un personaje especialmente recordado en producciones de este tipo es el de Frank Underwood, que interpreta Kevin Spacey en House of Cards. Siguiendo la filosofía de Nicolas Maquiavelo, la de que el fin justifica los medios, moverse en las esferas de poder de los altos estamentos estadounidenses es su principal cometido, empleando para ello todo tipo de estrategias. En su segunda temporada hay una trama en la que Underwood utiliza la amenaza de la renuncia como una estrategia política, influenciando a diferentes compañeros y rivales con una posibilidad que no llega a producirse y que sin embargo le permite recabar apoyos y lograr sus objetivos.

Más adelante, ya siendo presidente de los EE.UU., trasladaría el acoso judicial que sufría por una operación militar fallida a la cámara estadounidense buscando una moción de confianza. A este último recurso también podría acogerse Pedro Sánchez, decidiendo los diputados si lo respaldan o no para que continúe en el cargo.

El próximo lunes el presidente del Gobierno comparecerá ante los medios para desvelar su próximo movimiento. «Daré a conocer mi decisión», concluía en su carta a la ciudadanía del pasado miércoles.